Hace
mucho tiempo en un colegio muy grande situado a las afueras de una hermosa
ciudad en un país muy colorido, había unos niños que eran los más sorprendentes
del mundo. Su rara forma de ser, su extraña manera de comportamiento se debía a
que a ellos no les gustaba el futbol. En ningún otro lugar del país ocurría
esto, salvo en este colegio.
El
maestro de futbol se pasaba todo el tiempo intentando averiguar por qué cuando
llegaba la hora de su clase, los niños no querían salir al campo de juego y
ponían miles de excusas con tal de no participar: “que si me duele una muela,
que me mareo, que se me han olvidado los guayos, que no traje las medias largas…”
el maestro inventaba nuevos juegos, buscaba el material más divertido, les
llevaba dulces y agua para cuando se terminara la clase, pero nada de eso les hacía
cambiar de actitud.
Su
esposa que era la maestra de danza del colegio, tampoco pudo ayudar a su marido
a encontrar la solución, a pesar de que siempre por medio de la danza que era
la clase más deseada por los alumnos y que en ella la maestra les hablaba de fútbol, no logro hacer que cambiaran de opinión, pues decían que la danza si
era buena y que aprendían muchos ritmos y además preparaban muchas
presentaciones para las fiestas y fechas importantes del colegio cosas que no
sucedían en el fútbol.
Solamente
había un niño en todo el colegio que se llamaba Julito a quien le gustaba mucho
y disfrutaba de las clases de fútbol. Lo más curioso es que era el hijo de la
maestra de danza y del profesor de fútbol. Aunque él no sabía el por qué a él le
gustaba el fútbol y a los demás niños no.
Pasaron
muchos años y Julito también se hizo profesor de fútbol, pero al igual que su
padre y con esa suerte cuando fue a dictar clase los niños seguían sin gustarle
el fútbol. Las clases de Julito eran tan bien preparadas y tan divertidas que
en cualquier otro colegio las disfrutarían y los niños se volverían locos
jugando fútbol y llegarías a sus casas muertos del cansancio solo en ese
colegio no era agradable.
Un día
el profesor Julito entro al salón de clases
muy emocionado porque se había ganado muchos boletos para entrar a un estadio
a ver un partido profesional y quiso hacer la invitación a todos sus alumnos;
ellos muy emocionados dijeron que sí. Desde ese día los niños quedaron muy
emocionados de ver a grandes jugadores y quisieron aprender todas las técnicas
y estrategias para ser grandes jugadores y de esta manera algún día llegar a
estar en un estadio jugando un partido profesional. Julito se sentía muy
contento por todas las cosas positivas y buenas que les enseñaba a sus alumnos
y por haber logrado que a todos los niños del colegio les gustara este deporte
tan maravilloso como los demás que había en el colegio.
“El secreto del fútbol está en la grandeza
de quien lo practica”.
Autor: RAMOS RODRIGUEZ J. DANIEL
COMPETENCIASCOMUNICATIVAS
CUENTAME TUCUENTO
EDUCACIÓN FÍSICA
II SEMESTRE
2016











